{"id":258,"date":"2017-11-14T21:53:12","date_gmt":"2017-11-14T21:53:12","guid":{"rendered":"http:\/\/170.210.81.130\/contracorriente\/?p=258"},"modified":"2017-11-23T13:56:06","modified_gmt":"2017-11-23T13:56:06","slug":"rafagas-de-otono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/2017\/11\/14\/rafagas-de-otono\/","title":{"rendered":"R\u00e1fagas de oto\u00f1o"},"content":{"rendered":"<p lang=\"es-ES\">Por Jonathan Paineman<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">El s\u00e1bado 6 de mayo en General Roca, sobre la calle Moreno al doscientos y algo, tuvo lugar un suceso casi fant\u00e1stico del que, por casualidad o causalidad, fui testigo. Alguna vez escuch\u00e9 que hay acontecimientos que eligen a sus testigos, eventos a los que s\u00f3lo asisten <!--more-->quienes tienen que asistir. Tal vez \u00e9ste fue uno de ellos.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Con mi novia ten\u00edamos pensado acudir a la Fundaci\u00f3n Cultural Patagonia, donde se presentar\u00eda la orquesta sinf\u00f3nica de R\u00edo Negro. Sin embargo, no fuimos lo suficientemente precavidos y las entradas se agotaron. As\u00ed, siendo las ocho y media de la noche y con ansias de ver alg\u00fan espect\u00e1culo, buscamos en una p\u00e1gina de Facebook que se llama \u201cAgenda cultural Fiske Menuco\u201d, y entre varias propuestas hubo una que nos llam\u00f3 la atenci\u00f3n por sobre las dem\u00e1s. Un espect\u00e1culo llamado <em>\u201cVientos de Oto\u00f1o\u201d, concierto en forma de canci\u00f3n<\/em>, a las 21 horas, en el centro de salud natural Sana, ubicado en la calle Moreno.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Hacia all\u00e1 salimos, a las apuradas. Llegamos y nos recibi\u00f3 una mujer muy agradable, con una sonrisa enorme, nos cobr\u00f3 la entrada y nos indic\u00f3 que la funci\u00f3n era al fondo. Caminamos por un largo pasillo. Lenta e imperceptiblemente, nos alejamos de la fr\u00eda y ruidosa realidad. Nos adentramos en un lugar que parec\u00eda completamente ajeno a la ciudad que lo albergaba. Un lugar inventado, ubicado en otro espacio y en otro tiempo, en el que el tiempo mismo no importaba.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">El sal\u00f3n, un lugar c\u00e1lido y agradable. Tenuemente iluminado por l\u00e1mparas de pie, ten\u00eda un aire a templo, a lugar de meditaci\u00f3n, de serenidad, de armon\u00eda. Nos sentamos, un poco fascinados por el repentino cambio de ambiente, y esperamos. Aparecieron dos hombres y una mujer, con solemnidad aparecieron. Se sentaron en las sillas dispuestas alrededor de una peque\u00f1a mesita ratona, sobre la cual hab\u00eda dos velas apagadas y tres copas de vino. Silencio absoluto, s\u00f3lo el subestimado silencio. Y ellos tres, all\u00ed, sentados en calma, mir\u00e1ndonos. Pero mir\u00e1ndonos a cada uno de nosotros, directamente a los ojos.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">\u201cUn hombre del pueblo de Neg\u00faa, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">A la vuelta, cont\u00f3\u2026\u201d. De esta manera, comenz\u00f3 la mezzosoprano Ana Belanko, al tiempo que Facundo Haag y Claudio Poblete la acompa\u00f1aban con dulces y cristalinas notas de guitarra. Y, maravillosamente, recit\u00f3 el relato \u201cEl Mundo\u201d, tambi\u00e9n conocido como \u201cMar de fueguitos\u201d, del entra\u00f1able y extra\u00f1able Eduardo Galeano. Y mientras iba diciendo \u201c\u2026pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende\u201d ella, que ahora era la que contaba, encend\u00eda las dos velas que estaban sobre la mesa.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Embriagado de asombro, escuch\u00e9 con cada parte de mi cuerpo a esos tres artistas. Escuch\u00e9 con mis o\u00eddos, por supuesto, pero tambi\u00e9n escuch\u00e9 con mis ojos porque la m\u00fasica pod\u00eda verse en notas de colores flotando en el aire. Y escuch\u00e9 con la piel, porque esas mismas notas ca\u00edan sobre m\u00ed y pod\u00eda palparlas. Y escuch\u00e9 tambi\u00e9n con la boca, porque pude sentir el dulce gusto de la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">Fui arrastrado por esas r\u00e1fagas de oto\u00f1o, y me deje llevar por las dos di\u00e1fanas guitarras, y por la entonada voz de Facundo, que dejaba cada nota vibrando en el ambiente, por la poderosa voz de Ana que ni siquiera s\u00e9 c\u00f3mo describir, esa incre\u00edble voz de cantante de opera. Incre\u00edble en el sentido m\u00e1s literal de la palabra, porque al escucharla casi no se puede creer que alguien pueda cantar de esa manera.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">As\u00ed transcurri\u00f3 un espect\u00e1culo en el que se altern\u00f3 y se combin\u00f3 de forma prodigiosa la m\u00fasica y la poes\u00eda. Con un profesionalismo y una dedicaci\u00f3n que debieran ser ineludibles para las cuestiones del alma porque, aunque no parezca, son algo serio, sobre todo en los tiempos que corren, que corren cada vez m\u00e1s r\u00e1pido y nos van dejando atr\u00e1s el coraz\u00f3n. Estos tres m\u00fasicos sorprendentes fueron capaces de detener ese tiempo en fuga imparable y nos hicieron respirar, y beber y mirar, y sentir, y absorber por cada poro de la piel un concierto en forma de canci\u00f3n. Fueron capaces de alejarnos del mundo acostumbrado, para acercarnos al otro, al que cada tanto olvidamos o ignoramos. Al mundo intangible de la fantas\u00eda a trav\u00e9s de un repertorio que recorre m\u00fasicas populares y acad\u00e9micas basadas en canciones folkl\u00f3ricas de diversas procedencias. Nos contaron cant\u00e1ndonos a compositores como Benjam\u00edn Britten, Manuel De Falla, Luciano Berio, Jorge Fandermole, Juan Quintero, Gari di Pietro, Fernando Cabrera, Calvo, Yilmaz, etc. Y nos cantaron cont\u00e1ndonos poemas y relatos de Eduardo Galeano, Oliverio Girondo, Macedonio Fern\u00e1ndez y Elsa Bornemann entre otros.<\/p>\n<p lang=\"es-ES\">No s\u00e9 si este concierto en forma de canci\u00f3n eligi\u00f3 que fu\u00e9semos sus deslumbrados testigos, pero afortunadamente lo fuimos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Jonathan Paineman El s\u00e1bado 6 de mayo en General Roca, sobre la calle Moreno al doscientos y algo, tuvo lugar un suceso casi fant\u00e1stico del que, por casualidad o causalidad, fui testigo. 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