{"id":312,"date":"2017-11-14T22:19:01","date_gmt":"2017-11-14T22:19:01","guid":{"rendered":"http:\/\/170.210.81.130\/contracorriente\/?p=312"},"modified":"2017-11-17T19:37:52","modified_gmt":"2017-11-17T19:37:52","slug":"era-negra-con-lunares-rosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/2017\/11\/14\/era-negra-con-lunares-rosa\/","title":{"rendered":"Era negra con lunares rosa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\">Por Daniel Quilodr\u00e1n<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando vi la taza colgando de su mano no tuve otra reacci\u00f3n que gritar.<\/p>\n<p align=\"justify\">-Abi-mi-dios- dije desconcertada.<\/p>\n<p align=\"justify\">En tan solo segundos me puse en movimiento hacia mi hija de 3 tres a\u00f1os que hab\u00eda tomado una taza de lavandina. Nunca pens\u00e9 que esto pod\u00eda pasar, siempre hab\u00eda sido una ni\u00f1a inquieta pero jam\u00e1s para llegar a este nivel.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p align=\"justify\">Tan pronto la tuve cerca la sacud\u00ed de los nervios que ten\u00eda. Le habl\u00e9 y Abi no respondi\u00f3. Le grit\u00e9 y Abi no respondi\u00f3. Me sent\u00eda desorientada, pero en un momento de lucidez tuve la reacci\u00f3n de pedir ayuda. Llam\u00e9 de inmediato a mi marido que estaba en su trabajo.<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211;\u00a0\u00a1Mi amor! \u00a1Abi se tom\u00f3 una taza de lavandina!- fue lo primero que solt\u00e9. Del otro lado solo sent\u00ed el titubeo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Le ped\u00ed que viniera r\u00e1pido para llevarla al hospital. Supe interiormente que ten\u00eda que accionar, cada segundo era crucial. Y en ese momento me acord\u00e9 una situaci\u00f3n similar con mi prima.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando ella era chica accidentalmente tom\u00f3 lavandina. No se tom\u00f3 una taza, sino una peque\u00f1a dosis. Pero eso bast\u00f3 para que toda la familia se alterara. Vi gente que salt\u00f3 despavorida de la mesa cuando presenciaron la situaci\u00f3n. Otros se quedaron congelados. Resulta que mi prima por accidente agarr\u00f3 un vaso que usaba mi abuela para dosificar la lavandina. Estaba arriba de la mesa transitoriamente porque planeaba limpiar el piso, se hab\u00eda manchado y mi abuela era de esas mani\u00e1ticas que no toleran ni una mol\u00e9cula de mugre. Mi prima que ven\u00eda de jugar afuera estaba sedienta y agarr\u00f3 el primer vaso que encontr\u00f3 sin prestar atenci\u00f3n. Nadie supo qu\u00e9 hacer, solo mi abuela se dispuso a ir a la heladera y servir un vaso de leche. Se acerc\u00f3 a mi prima y se lo dio a tomar. Nadie lo objet\u00f3, despu\u00e9s de todo la abuela era m\u00e1s sabia que ninguna. La leche provoc\u00f3 en mi prima el v\u00f3mito, al parecer con eso la lavandina se fue de su est\u00f3mago. Luego de ese momento inc\u00f3modo y asqueroso, mi prima no tuvo ninguna queja. Y tan solo minutos despu\u00e9s ya se encontraba jugando de nuevo.<\/p>\n<p align=\"justify\">Cuando colgu\u00e9 el tel\u00e9fono y me acord\u00e9 del remedio casero de la abuela, corr\u00ed hacia la heladera. No sin antes haberle sacado la taza de las manos a Abi. Serv\u00ed un vaso de leche y me acerqu\u00e9. No me atrev\u00ed a d\u00e1rselo, la cantidad era mucho m\u00e1s que la que hab\u00eda ingerido mi prima. Pens\u00e9 que lo mejor era llevarla con los especialistas. Aun as\u00ed por las dudas volv\u00ed a servir otro vaso.<\/p>\n<p align=\"justify\">A casi diez minutos de haberlo llamado, mi esposo lleg\u00f3. A bocinazos nos hizo subir al auto; a m\u00ed, a Abi y a mi hija mayor que ese d\u00eda cumpl\u00eda a\u00f1os. Durante todo el viaje no emit\u00ed sonido. Estaba con un nudo en la garganta, mi hija pod\u00eda morir. Ella se hab\u00eda puesto p\u00e1lida en mis brazos y yo en lo \u00fanico que pensaba era en llegar al hospital. Ni siquiera prest\u00e9 atenci\u00f3n al tr\u00e1fico que hab\u00eda.<\/p>\n<p align=\"justify\">Llegamos y de inmediato me dirig\u00ed a una enfermera. Ella nos hizo pasar a un consultorio de emergencias. El doctor nos dijo que lo mejor era hacer un lavaje de est\u00f3mago, pero mi marido se opuso firmemente. Dijo que deb\u00eda haber otra soluci\u00f3n. Para cuando termin\u00f3 la discusi\u00f3n mi hija ya hab\u00eda recobrado el color. All\u00ed fue cuando nos confes\u00f3 que realmente ella no hab\u00eda ingerido lavandina, sino que solo era agua. Un simple vaso de agua. Estaba feliz, aunque furiosa. Creo que fue un sentimiento de ambivalencia compartido con mi marido. El doctor solt\u00f3 una carcajada al enterarse y dijo:<\/p>\n<p align=\"justify\">&#8211;\u00a0\u00a1Estos ni\u00f1os! Hacen de todo para llamar cinco minutos la atenci\u00f3n-.<\/p>\n<p align=\"justify\">Salimos del consultorio. Mi hija mayor no estaba en el asiento que el padre le hab\u00eda designado. La buscamos de un lado a otro, el latido fuerte de mi coraz\u00f3n volv\u00eda. Llamamos a un polic\u00eda que estaba en el estacionamiento. En ese instante fue cuando la vi venir de la mano de un extra\u00f1o. Pens\u00e9 lo peor, qu\u00e9 m\u00e1s pod\u00eda pasar este d\u00eda. Apenas la tuve en mis brazos revis\u00e9 su ropa interior. Ya no era blanca ni pura. Era negra con lunares rosa. Solo me dispuse a gritarle al tipo \u201chijo de puta, hijo de puta\u201d. Mi esposo se abalanz\u00f3 sobre \u00e9l, era lo m\u00ednimo que pod\u00eda hacer con un destructor de inocencias.<\/p>\n<h5 align=\"justify\"><em>Ilustraci\u00f3n digital realizada por Daniel Quilodr\u00e1n<\/em><\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Daniel Quilodr\u00e1n Cuando vi la taza colgando de su mano no tuve otra reacci\u00f3n que gritar. -Abi-mi-dios- dije desconcertada. En tan solo segundos me puse en movimiento hacia mi hija de 3 tres a\u00f1os que hab\u00eda tomado una taza de lavandina. 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