{"id":314,"date":"2017-11-14T22:19:33","date_gmt":"2017-11-14T22:19:33","guid":{"rendered":"http:\/\/170.210.81.130\/contracorriente\/?p=314"},"modified":"2017-11-23T13:50:05","modified_gmt":"2017-11-23T13:50:05","slug":"puta-lavandina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/2017\/11\/14\/puta-lavandina\/","title":{"rendered":"Puta lavandina"},"content":{"rendered":"<p>Por Valeria Huentemilla<\/p>\n<p>Otro d\u00eda m\u00e1s. Otra jornada laboral. Ocho horas diarias extensas y arduas. La metal\u00fargica es un trabajo que demanda mucho esfuerzo corporal. A veces, mucho. A veces, todo.<!--more--><\/p>\n<p>A las tres y media recib\u00ed un llamado de casa, mi mujer s\u00f3lo llamaba por emergencias. Fui hasta el ba\u00f1o para mirar el celular. En el camino, pens\u00e9 que podr\u00eda ser algo sobre la sorpresa que le ten\u00edamos a nuestra hija mayor, por sus ocho a\u00f1itos. Pero antes de que alcanzar a decir hola, escuch\u00e9 la voz de mi esposa, sus sollozos, sin poder hilar una palabra. Sent\u00ed un escalofr\u00edo espeluznante. Pens\u00e9 en mis ni\u00f1as inmediatamente, mi coraz\u00f3n se detuvo durante esos microsegundos.<\/p>\n<p>-Habl\u00e1 mujer- le dije alzando la voz, casi olvid\u00e1ndome que el jefe pod\u00eda estar cerca en una de sus rondas sorpresas.<\/p>\n<p>-\u00a1Es Aby! \u00a1Se tom\u00f3 un vaso de lavandina. Ven\u00ed por Dios!- y cort\u00f3.<\/p>\n<p>Fueron s\u00f3lo cinco segundos que tard\u00e9 en hablar con el encargado de mi sector, salir del estacionamiento y arrancar el auto.<\/p>\n<p>La casa quedaba solo a siete cuadras, manej\u00e9 contramano en algunas calles para llegar lo m\u00e1s pronto posible. S\u00f3lo ten\u00eda que llegar .Mi beb\u00e9, mi peque\u00f1a, no quer\u00eda imaginar que podr\u00eda pasar.<\/p>\n<p>Al llegar, dej\u00e9 las puertas del auto abiertas y toqu\u00e9 bocina dos veces. Mi esposa, como un rayo corri\u00f3 con Aby en brazos, Candela ten\u00eda que cerrar las puertas pero no reaccionaba y miraba at\u00f3nita la escena, tuve que gritarle finalmente porque los bocinazos no eran suficientes, mientras mi esposa ya sentada en el auto empez\u00f3 a llorar..<\/p>\n<p>Las quince cuadras al hospital eran interminables y al llegar a la avenida principal el tr\u00e1fico estaba parado. Comenc\u00e9 a tocar bocina y a gritar que iba de urgencia al hospital y nada. La fila atascada no avanzaba. Me golpe\u00e9 la cabeza contra el volante y me qued\u00e9 ah\u00ed por unos segundos. De pronto, record\u00e9 que Candela debajo de su jumper escolar usaba siempre una bombacha blanca. La mir\u00e9 buscando su mirada por el espejo retrovisor, vi sus ojos sorprendidos y le ped\u00ed su bombacha\u2026ella que no entend\u00eda nasa mir\u00f3 a su madre casi pidiendo explicaciones de mi pedido y se agarr\u00f3 del asiento como resisti\u00e9ndose\u2026mi esposa exaltada le grit\u00f3:<\/p>\n<p>-\u00a1Sacate la puta bombacha!<\/p>\n<p>Aquel grito casi grosero no nos permiti\u00f3 percatamos lo mal que pudo sentirse. Se sac\u00f3 su bombacha blanca y se la quit\u00e9 de las manos, baj\u00e9 la ventanilla y tocando bocina la agit\u00e9 gritando ayuda. Una cuadra m\u00e1s atr\u00e1s una ambulancia encendi\u00f3 las sirenas, nos alcanz\u00f3 r\u00e1pidamente y nos escolt\u00f3, casi sin darme cuenta o tal vez inconscientemente para que la ambulancia no nos abandonara segu\u00ed agitando la bombacha toda el camino hasta el hospital.<\/p>\n<p>Aby ingreso de inmediato a la guardia pedi\u00e1trica. Candela tuvo que quedar en la sala de espera. Mi esposa y yo ingresamos al cuarto con Aby. Cuando vomit\u00f3 supimos que no la hab\u00edamos perdido. S\u00f3lo deb\u00edamos esperar unos minutos m\u00e1s. En ese momento comenc\u00e9 a reprochar a mi esposa este descuido y comenzamos a discutir.<\/p>\n<p>Aby estuvo casi uno hora en observaci\u00f3n y fue dada de alta con algunos concejos del m\u00e9dico y un jarabe por si ten\u00eda c\u00f3licos o algo as\u00ed. Todo estaba mejor, o no. porque al abrir la puerta Candela no estaba en la silla donde la hab\u00eda dejado sentada.<\/p>\n<p>Corrimos hasta el estacionamiento y nos enteramos por el guardia que hab\u00eda salido acompa\u00f1ada de un muchacho una media hora antes.<\/p>\n<p>De pronto del otro lado de la calle, vimos a Candela que ven\u00eda de la mano de un tipo desconocido. No pude mas que pensar lo peor y me sent\u00ed tan culpable por haberla dejado en esa sala de espera.<\/p>\n<p>La llam\u00e9, y un polic\u00eda que hab\u00eda alertado la situaci\u00f3n detuvo al desconocido y le pregunt\u00f3 qui\u00e9n era y que hac\u00eda con mi hija. El no contest\u00f3.<\/p>\n<p>Mi esposa not\u00f3 que Candela ten\u00eda puesta una bombacha.<\/p>\n<p>-\u00a1Hijo de puta! \u00a1Hijo de puta! -grit\u00f3 mi esposa desgarradamente.<\/p>\n<p>Me tir\u00e9 sobre \u00e9l y trat\u00e9 de golpearlo mientras los guardias me separaban.<\/p>\n<p>Mir\u00e9 a mi peque\u00f1a. Ella me mir\u00f3 y llev\u00f3 su mano hasta su boca.<\/p>\n<h5 style=\"text-align: right;\">Fotograf\u00eda intervenida por Lucila Pugni Reta<\/h5>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Valeria Huentemilla Otro d\u00eda m\u00e1s. Otra jornada laboral. Ocho horas diarias extensas y arduas. La metal\u00fargica es un trabajo que demanda mucho esfuerzo corporal. A veces, mucho. A veces, todo.<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":502,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4,14],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/314"}],"collection":[{"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=314"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/314\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":504,"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/314\/revisions\/504"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/502"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=314"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=314"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/contracorriente.uncoma.edu.ar\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=314"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}